
En estos últimos años, me he caído tantas veces, que ya ni siquiera sé a que saben los golpes… He descubierto mi fragilidad, mi rabia y el amor desde todos los ángulos posibles… He aprendido, que se puede llorar sin derramar una sola lágrima y que siempre, hay un motivo y un mañana para levantarse… Una y otra vez… He conseguido ser más fuerte, aunque no lo parezca, porque en cada una de mis caídas, he visto el peor de mis demonios y he rozado la más cruel de mis locuras, la autodestrucción… He entendido, que no hay más compañero de viaje que uno mismo, a pesar, de lo que digan todas aquellas malditas canciones, que durante un tiempo escuché… He aceptado, que vivir, significa afrontar los contratiempos y silenciar el llanto, a cambio de atrapar la risa…
…Y que cualquier sitio, es bueno para empezar…




