Unas veces tan sólo son manchas con formas concretas en el papel… Pueden borrarse… Hacerse ilegibles o desaparecer sin apenas dejar rastro… Sólo unas pequeñas motas de polvo, testigos del paso de una goma… O virutas de papel que se deshacen con el tiempo…
Otras están encerradas en una pantalla que puede apagarse en cualquier momento… Accidental o voluntario… Memorias electrónicas, aún así, mucho más fiables que las de tantas y tantas personas que las borran de su mente sin apenas remordimientos…
Pero las palabras pronunciadas son sin duda las más frágiles… Porque una vez que las escuchas ya no hay vuelta atrás… La memoria es selectiva, despierta y a veces hasta desagradecida… No sabe reaccionar nunca a tiempo de frenar el tren que se marcha… De cambiar de vía en el momento oportuno… O simplemente despedirse a gritos a través del cristal…
Aún así, en todos los casos hay palabras que quedan impresas en nuestra memoria… Unos dicen que se las lleva el viento… Que son volátiles… Fugaces y que no sobreviven a la edad… Al paso de los años… Pero, alguien de verdad sabría vivir sin recordarlas…? Alguien puede asegurar que es capaz de borrar aquella frase… Aquellas palabras que un día lo fueron todo…?
Es cierto que es terriblemente difícil calcular el valor de una palabra…
…Pero creo que es imposible comprar el recuerdo de una sola de las que se perdieron…

























