
Siempre he creído, que la hiel era lo más amargo... O por lo menos, eso siempre oí decir... Pero ahora, se que no es así... Lo más amargo, son las lágrimas que no salen, las que quedaron en nosotros y pesan con la tristeza, el desencanto, la frustración y el miedo tan intenso como la pasión...
(Publicado en el Blog el 8/05/2007)


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