
Aunque se me difuminen los colores, se me arremolinen las palabras en el estómago, me resbalen los silencios por las comisuras de los labios… Aunque a veces, me duela la mirada y se me duerman las caricias entre los dedos… Llegue la noche y siga lloviendo…
Sigo, embebido por los colores de esa luz con nombre propio, que me abraza con su calor… Y resurjo, con fuerza a cada respiración… Como si me fuera la vida en ello…
… Y me va, y voy…


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