jueves, 14 de junio de 2007

Treinta minutos...





Hoy a sido otro de esos días duros...
Duros por el trabajo, duros por el clima...
Hoy ha hecho uno de esos días pegajosos,
con una brisa muy caliente, rara diría
yo... Llegué a casa y ni comí, simplemente
me duché y me tumbé en mi cama...
Al poco debió llegar el sueño... Mi cuerpo
se relajó y sintió ese descanso deseado...
Pasaría una media hora, no más... Al
despertar tenía la sensación de que había
pasado toda una vida... Desperté confundido,
con vagas nociones de lo que supuestamente
soñé... Pero aunque vagas me dio la
impresión de que fue real, de que estuve
ahí... De hecho una vez estuve ahí... Es
increíble el como se pueden formar esas
imágenes en nuestra mente... Y no sólo
eso, hasta recordé el olor tan peculiar
de la habitación... Me resultó tan familiar...
Me pregunto como es posible... A cada
minuto todo va tomando forma, voy
recordando... Como si de una vida paralela
se tratara, como si el despertar se
hubiese limitado a un simple regreso desde...?

...No puedo recordar su imagen, pero
aún tengo impregnado en mi sentido del
olfato ese contraste, mezcla de perfume
y tabaco... Se que fue bonito, maravilloso...
Se podría resumir como de que manera
no hacen falta palabras... De como los
sentimientos emergen por los poros
al contacto con la piel, en como por
unos instantes nos convertimos en niños,
con sus juegos inocentes... Toda una
vida... Pero sólo treinta minutos,
o poco más... Al despertar esa sensación
de hormigueo, de agradable confusión,
de ese aroma... Aunque al final truncado...
Al despertar volvía a llover tras la
ventana de mi habitación...

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